Vinotinto: Made in Family Páez
Sabina Di Muro
“Mentiras no. Tíralas, pásalas, písalas. La mentira puede correr años, tiene genios, eso no lo niego. Tremendo bla, bla, bla. Jah, la sinceridad no se puede comprar”
¡No ha cambiado nada! Una victoria y un empate con penalti (dudoso), puños, patadas y golpes. Qué vergüenza. Lo visto en Puerto La Cruz es absolutamente para olvidar. Lo que se vivió en Puerto Ordaz, otro tanto. Nos esperan Quito y Maracaibo: Ecuador y Argentina, nada más y nada menos. ¿Qué pasará, qué vendrá? El mes entrante ya estaremos metidos en las eliminatorias suramericanas.
De estos compromisos amistosos, lo rescatable fue el rendimiento que cumplieron algunas figuras que gozaron de un pedacito de espacio para mostrarse. Ante Paraguay, las razones del cambio drástico en la actuación de la selección venezolana del primer tiempo al segundo tienen que ver con la actitud de los jugadores. Lo vengo diciendo, y no hay dudas. Es necesario despublicitar (es decir, bajar de las nubes) a los actores de esa vinotinto “Made in Páez”, dejarse de mentiras y poner a jugar a quien siente de verdad la camiseta de VENEZUELA.
¿Lo que está sucediendo con la selección vinotinto es la imagen y semejanza de lo que ocurrió con la selección nacional de béisbol durante su participación en el Clásico Mundial? Esto no es una pregunta para usted, señor lector. Si sabe usted lo que sucedió en aquella ocasión, este es el llamado para su reflexión.
El escenario que tenemos enfrente es un tejido de poder entre la FVF, los medios de comunicación, la Polar y la familia Páez. El viejo ciclo que está reeditándose y en vísperas de las próximas eliminatorias suramericanas nos da cuenta de que el negocio sigue siendo redondo. Cada vez es más visible que alrededor de la vinotinto giran intereses muy particulares. Sin embargo, a estas alturas no deben ser tan dulces los sueños del técnico Richard Páez. Después de cómica tras cómica, su figura se desdibuja ante la opinión pública. Pero, ¿será esto suficiente como para que haya un cambio de bando? No parece tan fácil.
Durante toda la semana pudimos constatar la falta de seriedad y transparencia que existe en el seno de la selección. ¿Qué está pasando en el corazón de su vinotinto (de Páez)? La coordinación descoordinada, el show en la convocatoria, las incoherencias, las constantes torpezas en la planificación, inconvenientes con jugadores (sobretodo con Juan Arango) y las reiteradas burlas contra la razón humana en las declaraciones del técnico; además de que continúa calificando (descalificando) a la afición. Es una realidad verdaderamente espantosa.
El “fútbol a la venezolana” que trató de vendernos Páez desde hace mucho tiempo no existe. Es algo que no tiene ni pie ni cabeza. El diagnóstico que continúa haciendo del balompié criollo no concuerda con la realidad. Cada vez lo notamos más perdido. Y una vez más es evidente que muestra preferencia por ciertos jugadores. Ni hablar de lo imprescindible que se ha convertido Ricardo David para la selección desde su óptica de padre. ¿De qué argumentos tácticos o técnicos se vale el seleccionador para que Ricardo David sea inamovible de la oncena? Será porque es el único plantel donde el jugador es indiscutible titular y el único donde consigue una regularidad. Y no sólo el número 11. Jugadores que han demostrado en reiteradas actuaciones que no son futbolistas de talla de selección, continúan siendo convocados. Como por ejemplo Héctor González o Vallenilla Pacheco. ¿Por qué? ¿Recibe presiones de algún tipo el técnico nacional? ¿O esto es sólo producto de su in-consciencia?
La selección sigue sin presentar variantes. Practica un fútbol especulativo, sin sorpresa y con un sistema defensivo inconsistente. Sacar un resultado positivo frente a los guaraníes, gracias a la explosividad de chicos que tienen ganas como el Cafú Arismendi, Seijas, el Lobo Guerra; y la clase indiscutible de Maldonado, no es una señal de que estamos en progreso. Más bien, es una señal de que necesitamos contacto directo con la realidad. Y, ¿qué se jugó ante los panameños? ¿Por qué se aplica un esquema táctico defensivo? Se continúa con el mismo planteamiento. ¿Para dónde vamos?
Lo triste es que los jugadores ya están contaminados del mismo discurso y mienten. Dicen que el objetivo principal es clasificar al Mundial. ¿ Sudáfrica 2010!!!!?
Urge hablar ya de renovación. Bajar del cielo a los vinotintos a quienes Páez se encargó de enfermarles la cabeza. Y comenzar a ser realistas en nuestros objetivos deportivos.
¿Hasta cuándo este balompié lleno de mentiras, de torpes y de círculos de poder? Es hora de que la revolución llegue al fútbol. Basta de la Páez-manía. Basta de paños de agua tibia y de bla bla bla.
sabinadimuro@hotmail.com
Sabina Di Muro
“Mentiras no. Tíralas, pásalas, písalas. La mentira puede correr años, tiene genios, eso no lo niego. Tremendo bla, bla, bla. Jah, la sinceridad no se puede comprar”
¡No ha cambiado nada! Una victoria y un empate con penalti (dudoso), puños, patadas y golpes. Qué vergüenza. Lo visto en Puerto La Cruz es absolutamente para olvidar. Lo que se vivió en Puerto Ordaz, otro tanto. Nos esperan Quito y Maracaibo: Ecuador y Argentina, nada más y nada menos. ¿Qué pasará, qué vendrá? El mes entrante ya estaremos metidos en las eliminatorias suramericanas.
De estos compromisos amistosos, lo rescatable fue el rendimiento que cumplieron algunas figuras que gozaron de un pedacito de espacio para mostrarse. Ante Paraguay, las razones del cambio drástico en la actuación de la selección venezolana del primer tiempo al segundo tienen que ver con la actitud de los jugadores. Lo vengo diciendo, y no hay dudas. Es necesario despublicitar (es decir, bajar de las nubes) a los actores de esa vinotinto “Made in Páez”, dejarse de mentiras y poner a jugar a quien siente de verdad la camiseta de VENEZUELA.
¿Lo que está sucediendo con la selección vinotinto es la imagen y semejanza de lo que ocurrió con la selección nacional de béisbol durante su participación en el Clásico Mundial? Esto no es una pregunta para usted, señor lector. Si sabe usted lo que sucedió en aquella ocasión, este es el llamado para su reflexión.
El escenario que tenemos enfrente es un tejido de poder entre la FVF, los medios de comunicación, la Polar y la familia Páez. El viejo ciclo que está reeditándose y en vísperas de las próximas eliminatorias suramericanas nos da cuenta de que el negocio sigue siendo redondo. Cada vez es más visible que alrededor de la vinotinto giran intereses muy particulares. Sin embargo, a estas alturas no deben ser tan dulces los sueños del técnico Richard Páez. Después de cómica tras cómica, su figura se desdibuja ante la opinión pública. Pero, ¿será esto suficiente como para que haya un cambio de bando? No parece tan fácil.
Durante toda la semana pudimos constatar la falta de seriedad y transparencia que existe en el seno de la selección. ¿Qué está pasando en el corazón de su vinotinto (de Páez)? La coordinación descoordinada, el show en la convocatoria, las incoherencias, las constantes torpezas en la planificación, inconvenientes con jugadores (sobretodo con Juan Arango) y las reiteradas burlas contra la razón humana en las declaraciones del técnico; además de que continúa calificando (descalificando) a la afición. Es una realidad verdaderamente espantosa.
El “fútbol a la venezolana” que trató de vendernos Páez desde hace mucho tiempo no existe. Es algo que no tiene ni pie ni cabeza. El diagnóstico que continúa haciendo del balompié criollo no concuerda con la realidad. Cada vez lo notamos más perdido. Y una vez más es evidente que muestra preferencia por ciertos jugadores. Ni hablar de lo imprescindible que se ha convertido Ricardo David para la selección desde su óptica de padre. ¿De qué argumentos tácticos o técnicos se vale el seleccionador para que Ricardo David sea inamovible de la oncena? Será porque es el único plantel donde el jugador es indiscutible titular y el único donde consigue una regularidad. Y no sólo el número 11. Jugadores que han demostrado en reiteradas actuaciones que no son futbolistas de talla de selección, continúan siendo convocados. Como por ejemplo Héctor González o Vallenilla Pacheco. ¿Por qué? ¿Recibe presiones de algún tipo el técnico nacional? ¿O esto es sólo producto de su in-consciencia?
La selección sigue sin presentar variantes. Practica un fútbol especulativo, sin sorpresa y con un sistema defensivo inconsistente. Sacar un resultado positivo frente a los guaraníes, gracias a la explosividad de chicos que tienen ganas como el Cafú Arismendi, Seijas, el Lobo Guerra; y la clase indiscutible de Maldonado, no es una señal de que estamos en progreso. Más bien, es una señal de que necesitamos contacto directo con la realidad. Y, ¿qué se jugó ante los panameños? ¿Por qué se aplica un esquema táctico defensivo? Se continúa con el mismo planteamiento. ¿Para dónde vamos?
Lo triste es que los jugadores ya están contaminados del mismo discurso y mienten. Dicen que el objetivo principal es clasificar al Mundial. ¿ Sudáfrica 2010!!!!?
Urge hablar ya de renovación. Bajar del cielo a los vinotintos a quienes Páez se encargó de enfermarles la cabeza. Y comenzar a ser realistas en nuestros objetivos deportivos.
¿Hasta cuándo este balompié lleno de mentiras, de torpes y de círculos de poder? Es hora de que la revolución llegue al fútbol. Basta de la Páez-manía. Basta de paños de agua tibia y de bla bla bla.
sabinadimuro@hotmail.com

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